Gabriel Impaglione
Argentina
Ahora déjame los besos en la mesa
del pan que se destiñe
como una divisa olvidada,
debo explicarte ciertas cosas
que han sucedido
mientras el rumor de la nieve
vertía sobre la ciudad su olvido blanco.
Aquí cabe el mundo.
Si te callas
la piedra sucederá al silencio
y será la luna
una rosa marchita.
Déjame tu voz en la mesa
debo explicarte ciertas cosas.
Aquí cabe el cielo
si me miras.
Todos sus pájaros
en alado abecedario
y todos sus plumajes
de caros sustantivos
y cada lengua en su navío
vendrán por nosotros
como un canto increible.
La noche apagará la sombra
mientras tanto
tú y yo nos hacemos infinitos.
Así será.
Sucederá como está escrito:
siglo tras siglo.
Ahora déjame tu boca
en este borde del alma que te roza,
debo explicarte ciertas cosas
que han quedado
bajo la luz herida del día fugitivo.
Afuera
un hombre solo, mi amor,
lejos
desanda su esperanza
sin zapatos
mientras un coro de hipócritas
sacude el parlamento
en nombre de la democracia.
Suceden los hombres, amor,
y los fusiles,
la mentira vierte su veneno,
el grito nace condenado.
Afuera hay el mundo que no deseamos.
Debo explicarte ciertas cosas
ahora que los niños duermen
y afuera la ciudad crepita
su sueño blanco.
Hay un viento negro y duro
en cualquier parte
y en los intersticios de la lluvia
la rota historia de los pueblos
que lloverá un día.
Déjame explicarte este vendaval
que será torrente lleno de campanas,
fuerza inexorable y definitiva.
Déjame explicarte ciertas cosas
Ahora que tampoco entiendo,
que callo, amor
mientras voy por tus besos,
mientras la casa tañe tu nombre
y me reclama.
Mientras tu boca en la mía
y el hombre que soy
por su libertad rumbo a tus ojos.
De “alala”, el Taller del Poeta, Galicia, 2005.
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